Ahí os quedáis
25 de enero de 2012
En un par de días me vuelvo a marchar de España. Y sinceramente, a veces pienso que me gustaría marcharme una buena temporada. Me voy 2 meses. Pero en 2 meses pueden ocurrir muchas cosas.
En el pasado noviembre que pasé, junto con varios días de diciembre, fuera, pasaron muchas cosas. Entre otras, España cambió de gobierno. Yo no voté. Desde entonces mi entorno se ha llenado de personas que no hacen otra cosa más que quejarse; muchas de las cuales se quejaban antes del 20 de noviembre.
Con los años he aprendido a querer a la gente que tengo a mi alrededor tal y como son. Todos los que cerca están cerca porque los quiero tener cerca. No es como cuando eras crío y tenías que soportar a amigos que no eran amigos. Ahora tengo la fuerza de no ver a quien no quiero ver.
Y también con los años he aprendido que no puedo (otro tema es si debo, que creo que tampoco) cambiar a estas personas. Puesto que estas personas se comportan así porque son así. El que se queja de su jefe, cuando llega a jefe se quejará a de sus empleados. Es así.
Como decía, tampoco creo que deba cambiarlos. Si no me gustan es tan fácil como alejarme de ellos. Pero sí me gustan, a pesar de ello.
Me voy y no volveré hasta dentro de 2 meses y cuando vuelva no sé qué me voy a encontrar. Es probable que todo lo que encuentre sea muy parecido a todo lo que dejo, cambie el gobierno, nazca una nueva isla o imputen a alguien más de la monarquía. Y también es probable que el que vuelva más cambiado sea yo. Si por algo viejo es por cambiar. No lo dudo. Si todo estuviera perfecto, no haría nada por cambiarlo. Lo cual, sin querer, me hace volver a pensar en la gente que cree que puede cambiar su realidad quejándose.
¿Y si no vuelvo y la gente cambia?
No cambia nada (afortunadamente)
2 de enero de 2012
Recién estrenado el año, parece que nada cambia.
Los que se quejaban, seguirán pensando que nadie está en peor situación que ellos.
Los llorones seguirán necesitando que alguien les seque las lágrimas.
Los imbéciles seguirán dando que pensar sobre la evolución del ser humano.
Los felices seguirán haciendo la vida un poco más agradable a los que tienen a su alrededor.
Los solitarios seguirán estando solos. Y los desesperados, también estarán solos.
Afortunadamente, un simple cambio de dígito no hace cambiar a las personas, y todos seguimos siendo lo que queremos ser, lo que hemos decidido ser, lo que llevamos años siendo. Es fácil tomar decisiones; pero no es fácil cambiar.
2 de enero de 2012
Recién estrenado el año, parece que nada cambia.
Los que se quejaban, seguirán pensando que nadie está en peor situación que ellos.
Los llorones seguirán necesitando que alguien les seque las lágrimas.
Los imbéciles seguirán dando que pensar sobre la evolución del ser humano.
Los felices seguirán haciendo la vida un poco más agradable a los que tienen a su alrededor.
Los solitarios seguirán estando solos. Y los desesperados, también estarán solos.
Afortunadamente, un simple cambio de dígito no hace cambiar a las personas, y todos seguimos siendo lo que queremos ser, lo que hemos decidido ser, lo que llevamos años siendo. Es fácil tomar decisiones; pero no es fácil cambiar.
Top of the Top (Mis 10 mejores rankings de rankings. O porque parece que en Navidad sólo leemos las noticias si van numeradas creando jerarquías)
31 de diciembre de 2011
Tras echar un vistazo (muy por encima, tampoco ha sido muy exhaustivo) a mis habituales portales de información, cultura, música, cine, viajes... y viendo que la tónica habitual en estas fechas es listar lo más destacado del año, me animo a lanzar mi Top of the Top 2011 (lo cual hace pensar que habrá otro en 2012) con los 10 mejores rankings de rankings que he visto. Ahí van:
10. Las 10 noticias más importantes de política en 2011 de la mano de ese portal especialista en infografías, recupero este especial, que tiene a su vez su versión de deporte, cultura, etc... Interesante y útil para ponerte al día si no has vivido en la Tierra el último año.
9. Los 10 vídeos más vistos del año en You Tube , todo un clásico desde hace años y que mide, en buena medida, aquello más noticiable del año. O sencillamente más friki. No obstante, aún queda 2012 para que Remedios Cervantes y su momentazo en Atrapa un millón, capte fieles y visualizaciones para convertirse en uno de los más vistos del próximo año.
8. Y las triunfadoras de la alfombra roja 2011 fueron... , de ese gran suplemento que es S Moda, de El País. Hay algo en mí (y creo saber qué es) que me hace dudar que una persona que escribe noticias tituladas "Looks de última hora para ser una celebrity en Nochevieja" o "Especial Nochevieja: maquillaje con purpurina y recogido en tres minutos" merezca remuneración por tal oficio. En fin. Hay públicos (objetivos y no tanto) para todo. A pesar de ello, S Moda hace este año un ranking en el que falta mi Penélope Cruz, pero que cuenta con una guapísima Paz Vega o con Angelina Jolie.
7. Las mejores películas de 2011 según Precriticas.com . No es que sea mi portal de cine favorito, pero hace un resumen muy resumido y muy claro de cuales son, a su juicio, sus pelis favoritas del año. Y es de agradecer que no vayan de culturetas escogiendo películas festivaleras que nadie ha visto; y más de agradecer que escojan a Cisne Negro como lo mejor del año. A pesar de los que dicen que es un pastiche de Antena 3 por la tarde; de la que dice que bailó toda la peli en lugar de Natalie, etc, etc... para mí es un peliculón.
6. Las 10 noticias que parecían inocentadas de ese gran portal (no será ésta la única vez que salgan en este ranking) que es jenesaispop.com , al elaborar un ranking de noticias increíbles. Me encanta la noticia de JLo sampleando la Lambada (porque yo pensé lo mismo en su día) y la del Ochoymedio convertido en un Zara (que movió, durante varios días, los cimientos de mi Twitter, llenito de modernos).
5. El mejor cartel de película del año. Quién nos iba a decir que Antena 3 iba a ser capaz de hacer un ranking de este tema; y quien nos iba a decir que iba a escoger 5 muestras tan sobresalientes de las cartelería, empezando por el impresionista cartel de Midnight in Paris, que es una belleza. A destacar los comentarios de los lectores, exigiendo que Amenecer, de Crepúsculo, encabece la lista.
4. Best Websites of 2011 ordenado por categorías y que me ha servido, más que para ver reflejada alguna de las mejores páginas que vi este año, para descubrir otras que están realmente bien.
3. Los 10 mejores vídeos de moda de la mano de @amaia_odriozola , responsable de la sección Estilo de ABC.es , que el puesto ya se las trae. He de reconocer que aunque no me guste su línea editorial, la versión digital del ABC es interesantísima, y en parte, gracias a Amaia y todos los que elaboran las secciones de Cultura, Gente, Estilo y TV. Este ranking creo que tiene que estar en mi ranking sobre todo porque el número 1 es para la campaña otoño/invierno de Lanvin. ¡Magnífico!
2. The Best Movie Moments of 2011. Este ranking está muy guay. Recoge los 10 momentos más impactantes, emocionantes o sobresalientes filmados en el último año. Aunque echo en falta el momentado de The Artist de George Valentin solo en el camerino; es de valorar otros momentos como la secuencia de The Tree of Life o la de Drive.
1. Hot hot hot chicas 2011 (y su versión chicos), todo un clásico de la moderna (porque son muy modeeeeernos) redacción de jenesaispop.com . A pesar de que Zooey Deschanel (chica Hot number 1 en 2008) este año esté en segundo puesto (creo que debería de encabezar todos los ranking del mundo), este ranking se merece un puestazo aunque sólo sea por la cantidad de comentarios que despierta de los cibernautas (que nunca tenía yo oportunidad de usar esta palabra).
Y ahora, lo que viene siendo también un cierre de post al uso: ¡Feliz año nuevo a todos!
31 de diciembre de 2011
Tras echar un vistazo (muy por encima, tampoco ha sido muy exhaustivo) a mis habituales portales de información, cultura, música, cine, viajes... y viendo que la tónica habitual en estas fechas es listar lo más destacado del año, me animo a lanzar mi Top of the Top 2011 (lo cual hace pensar que habrá otro en 2012) con los 10 mejores rankings de rankings que he visto. Ahí van:
10. Las 10 noticias más importantes de política en 2011 de la mano de ese portal especialista en infografías, recupero este especial, que tiene a su vez su versión de deporte, cultura, etc... Interesante y útil para ponerte al día si no has vivido en la Tierra el último año.
9. Los 10 vídeos más vistos del año en You Tube , todo un clásico desde hace años y que mide, en buena medida, aquello más noticiable del año. O sencillamente más friki. No obstante, aún queda 2012 para que Remedios Cervantes y su momentazo en Atrapa un millón, capte fieles y visualizaciones para convertirse en uno de los más vistos del próximo año.
8. Y las triunfadoras de la alfombra roja 2011 fueron... , de ese gran suplemento que es S Moda, de El País. Hay algo en mí (y creo saber qué es) que me hace dudar que una persona que escribe noticias tituladas "Looks de última hora para ser una celebrity en Nochevieja" o "Especial Nochevieja: maquillaje con purpurina y recogido en tres minutos" merezca remuneración por tal oficio. En fin. Hay públicos (objetivos y no tanto) para todo. A pesar de ello, S Moda hace este año un ranking en el que falta mi Penélope Cruz, pero que cuenta con una guapísima Paz Vega o con Angelina Jolie.
7. Las mejores películas de 2011 según Precriticas.com . No es que sea mi portal de cine favorito, pero hace un resumen muy resumido y muy claro de cuales son, a su juicio, sus pelis favoritas del año. Y es de agradecer que no vayan de culturetas escogiendo películas festivaleras que nadie ha visto; y más de agradecer que escojan a Cisne Negro como lo mejor del año. A pesar de los que dicen que es un pastiche de Antena 3 por la tarde; de la que dice que bailó toda la peli en lugar de Natalie, etc, etc... para mí es un peliculón.
6. Las 10 noticias que parecían inocentadas de ese gran portal (no será ésta la única vez que salgan en este ranking) que es jenesaispop.com , al elaborar un ranking de noticias increíbles. Me encanta la noticia de JLo sampleando la Lambada (porque yo pensé lo mismo en su día) y la del Ochoymedio convertido en un Zara (que movió, durante varios días, los cimientos de mi Twitter, llenito de modernos).
5. El mejor cartel de película del año. Quién nos iba a decir que Antena 3 iba a ser capaz de hacer un ranking de este tema; y quien nos iba a decir que iba a escoger 5 muestras tan sobresalientes de las cartelería, empezando por el impresionista cartel de Midnight in Paris, que es una belleza. A destacar los comentarios de los lectores, exigiendo que Amenecer, de Crepúsculo, encabece la lista.
4. Best Websites of 2011 ordenado por categorías y que me ha servido, más que para ver reflejada alguna de las mejores páginas que vi este año, para descubrir otras que están realmente bien.
3. Los 10 mejores vídeos de moda de la mano de @amaia_odriozola , responsable de la sección Estilo de ABC.es , que el puesto ya se las trae. He de reconocer que aunque no me guste su línea editorial, la versión digital del ABC es interesantísima, y en parte, gracias a Amaia y todos los que elaboran las secciones de Cultura, Gente, Estilo y TV. Este ranking creo que tiene que estar en mi ranking sobre todo porque el número 1 es para la campaña otoño/invierno de Lanvin. ¡Magnífico!
2. The Best Movie Moments of 2011. Este ranking está muy guay. Recoge los 10 momentos más impactantes, emocionantes o sobresalientes filmados en el último año. Aunque echo en falta el momentado de The Artist de George Valentin solo en el camerino; es de valorar otros momentos como la secuencia de The Tree of Life o la de Drive.
1. Hot hot hot chicas 2011 (y su versión chicos), todo un clásico de la moderna (porque son muy modeeeeernos) redacción de jenesaispop.com . A pesar de que Zooey Deschanel (chica Hot number 1 en 2008) este año esté en segundo puesto (creo que debería de encabezar todos los ranking del mundo), este ranking se merece un puestazo aunque sólo sea por la cantidad de comentarios que despierta de los cibernautas (que nunca tenía yo oportunidad de usar esta palabra).
Y ahora, lo que viene siendo también un cierre de post al uso: ¡Feliz año nuevo a todos!
Lugares que me gustaría conocer pronto (en forma de listado, que parece que en Navidad no se lee nada que no esté con cierta jerarquía)
28 de diciembre de 2011
Nota: en esta ocasión, las fotos no son mías, son de Google. Siento si son "poco personales" o muy turísticas, pero es lo que conozco (a día de hoy) de ellas.
1. Chicago (Probabilidad de conocerlo pronto: Alta)
Porque, a pesar de lo que pudiera pensar, me gusta la forma de vivir de las grandes ciudades estadounidenses (con NY a la cabeza); por disfrutar de una ciudad diseñada por verdaderos arquitectos y urbanistas, a diferencia de otras pensadas por personas con egos enormes; y para practicar inglés.

2. Australia (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Y Sidney en particular. Porque desde siempre, antes incluso de saber dónde estaba, he flipado con el edificio de la Opera. Por Buscando a Nemo. Porque realmente creo que ha de ser una sociedad totalmente distinta a la nuestra, a medio camino entre la oriental y la occidental, muy alejada del estereotipo atribuido a causa de sus primeros habitantes.

3. Amsterdam (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Porque es la gran capital europea que me queda por ver; porque es cuando visito un lugar cuando leo sobre él, y quiero leer sobre Holanda y sus políticas sociales; y porque me quiero sacar una foto en el letrero de I Amsterdam.

4. Tailandia (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Por volver a Asia. Por La Playa. Por Bangkok.

5. Islandia (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Porque parece otro planeta; y a la vez, creo que se acerca mucho, desde la distancia, a la Argentina más extraña que pude ver, en Tierra de Fuego y gran parte de la Patagonia continental; y porque quiero ver una aurora boreal.

6. Perú, Chile, Bolivia (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Porque estando en Argentina, muchas personas me han dicho que por qué no me acercaba a alguno de estos países; porque quiero tratar más, en su entorno, con el pueblo norteamericano; por Machu Picchu.

7. Brasil (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Río de Janeiro en particular. Porque siempre me han maravillado las esculturas antropomorfas de tamaños mastodónticos (me hacen recordar al Coloso de Rodas); por conocer Brasilia, una ciudad "tan nueva" y que tendría que estar diseñada a la perfección; y por las playas.
28 de diciembre de 2011
Nota: en esta ocasión, las fotos no son mías, son de Google. Siento si son "poco personales" o muy turísticas, pero es lo que conozco (a día de hoy) de ellas.
1. Chicago (Probabilidad de conocerlo pronto: Alta)
Porque, a pesar de lo que pudiera pensar, me gusta la forma de vivir de las grandes ciudades estadounidenses (con NY a la cabeza); por disfrutar de una ciudad diseñada por verdaderos arquitectos y urbanistas, a diferencia de otras pensadas por personas con egos enormes; y para practicar inglés.

2. Australia (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Y Sidney en particular. Porque desde siempre, antes incluso de saber dónde estaba, he flipado con el edificio de la Opera. Por Buscando a Nemo. Porque realmente creo que ha de ser una sociedad totalmente distinta a la nuestra, a medio camino entre la oriental y la occidental, muy alejada del estereotipo atribuido a causa de sus primeros habitantes.

3. Amsterdam (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Porque es la gran capital europea que me queda por ver; porque es cuando visito un lugar cuando leo sobre él, y quiero leer sobre Holanda y sus políticas sociales; y porque me quiero sacar una foto en el letrero de I Amsterdam.

4. Tailandia (Probabilidad de conocerlo pronto: Media)
Por volver a Asia. Por La Playa. Por Bangkok.

5. Islandia (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Porque parece otro planeta; y a la vez, creo que se acerca mucho, desde la distancia, a la Argentina más extraña que pude ver, en Tierra de Fuego y gran parte de la Patagonia continental; y porque quiero ver una aurora boreal.

6. Perú, Chile, Bolivia (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Porque estando en Argentina, muchas personas me han dicho que por qué no me acercaba a alguno de estos países; porque quiero tratar más, en su entorno, con el pueblo norteamericano; por Machu Picchu.

7. Brasil (Probabilidad de conocerlo pronto: Poca)
Río de Janeiro en particular. Porque siempre me han maravillado las esculturas antropomorfas de tamaños mastodónticos (me hacen recordar al Coloso de Rodas); por conocer Brasilia, una ciudad "tan nueva" y que tendría que estar diseñada a la perfección; y por las playas.
Con nombres propios
2 de noviembre de 2011
(Antes de empezar a escribir, siento si este mensaje es demasiado largo).
Hace cinco años y medio cambié de ciudad, "abandoné" a mi familia, dejé el trabajo que llevaba haciendo toda mi vida (el de estudiante) y me vine a Madrid, a trabajar.
Mañana hago la mudanza.
Dejo los muebles en un trastero. Y me voy, durante un número indeterminado de meses, a conocer mundo. ¿Lo más próximo? Argentina. Salgo en 5 días. ¿Después? Casi a ciencia cierta, Chicago. ¿Entre medias? Quizás haga una escapada a Alemania...
De fuera de Madrid únicamente me traje un par de amigos. A algunos les he perdido la pista. A otros casi. Y otros se han convertido en mis mejores amigos. Estudié durante 5 años con David, Patri y Tania. David se esfuerza por ser un gran escritor maldito; y parece que no le va mal. Me alegré mucho cuando le publicaron su primera novela. Pero más aún cuando le publicaron el poemario que escribía y corregía durante nuestros viajes en bus a la facultad. Con Patri viví, de cerca, mis primeros meses en Madrid, cuando todo era nuevo, cuando todo era mágico. Luego las circunstancias nos separaron un poquito, y más tarde mucho más... aunque sigo viéndola siempre que voy a Barcelona, donde siempre aprendo algo nuevo. Lo último, lo sano que es hacerte tu propio pan en casa. Me alegra ver lo culoinquieto que es, y lo disconforme que está siempre con la vida. Es de la única forma que el mundo, que las personas, avanzan. Tania se ha convertido, poco a poco, en esa persona que tengo sentada delante de mí, fumando y tomando una Coca Cola Light, nojuzgándome. Sé que esa palabra no existe. Pero es que no sé cual es el verbo que explica lo contrario a juzgar. Tania se ha convertido en una gran amiga, que siempre está ahí, y que tan solo me echa en cara lo hermético que soy. Nunca le agradeceré lo mucho que ha hecho por mí. Entre otras cosas, presentarme a su novio, que ya no es su novio, es mi amigo, Quique, el que probablemente tenga el título de Persona más positiva del mundo (junto con mi amiga Itziar). Mi memoria selectiva no ha olvidado, sin embargo, el momento en que le conocí, que me cayó fatal. Ahora es la persona que no duda en levantar el teléfono para quedar, o aquel que no duda en prestarme cualquier cosa que necesite.
Algunos de ellos han tenido la suerte de conocer a algunos de otros amigos míos. Amigos que tienen escasamente 5 años de amistad, pero por los que podría apostar mi brazo. Son los que nos llamamos exbecarios, a los que conocí al entrar a trabajar, y a los que no he dejado de ver. Por orden alfabético, tengo que empezar a hablar de Ana. Da la casualidad de que tenía un pacto con Ana por el cual si llegábamos solteros a los 40 nos fugábamos juntos a Australia a montar un restaurante Español. Por diversos motivos... dudo que eso vaya a ocurrir. Lo que sí tengo claro es que veré a Ana dentro de un mes, a mi vuelta de Argentina, dentro de 40 días, en el Simulacro de las Campanadas; en 2 meses, esquiando; en Marzo, cuando me visite en Chicago... Y no puedo estar más contento. Es, quizás, la persona con la que más puedo quedar a solas y con la que siempre tengo de qué hablar. Nunca me aburre, ni sus teorías sobre hombres y mujeres; ni sus planes de futuro; ni sus historias. Itzi es mi niña pequeña, mi vecina, la niña vasca, la Persona más Positiva del Mundo (junto con Quique), mi arbol de manzanas rojas, mi contable, mi hombro, mi ilustradora favorita. El verano pasado llegué a tener un nivel de complicidad con ella que creí que era imposible tenerlo con alguien. Alguien que sé que siempre estará ahí, cerquita. Sonia es la chica que menos pegaba con nosotros cuando empezamos a trabajar, porque había estudiado algo diferente, y ahí la ves, vengo de tomarme unas cervezas ahora mismo con ella. Me gusta mucho verla feliz, hablando de proyectos profesionales y de proyectos... personales. Muchas veces no nos hemos preguntado cosas por discreción. Sé que le va a ir muy bien todo, aunque no se lo pregunte, por discreción. Luego está Pay, que vive en su mundo, un mundo increíble, donde a todos nos encataría estar. Pero hay veces que el mundo gira tan rápido que salimos disparados. Y Kenny, con sus cosas, su trabajo de mierda, su sueldo de mierda, su piso de mierda... pero que siempre te recibe con una sonrisa... y un puntapié... pero todo se le perdona.
A través de ellos conocí a Paula Defequer, la persona más divertida del mundo, una gran persona, sin duda. Y a otra Paula, un pequeño perro gruñón con muy mal despertar que dan ganas de abrazar continuamente. Espero que sus planes de futuro se cumplan y todo le vaya muy bien. Sé, de buena titna, que es alguien tremendamente buena en su trabajo.
Y así llegamos a otras personas que conocí en mi primer trabajo, y que han conformado los sábados, algún domingo, algún que otro viernes, y muuuuuchos jueves de mi vida. Por encima de todos, Mariano, que espero que nunca me deje de llamar, de escribir, de whatsappear, porque lo necesito ahí, al pie del cañón, siempre dispuesto a beber unas cervezas conmigo. Y Marcos, el entrañable Marcos, al que tengo más perdido, pero con el que es un placer quedar, y hablar. Con pocas personas recuerdo haber tenido conversaciones más profundas, de borrachera, que con él, aunque él no se acuerde... Mis (primeras) mamás (adoptivas) Lina y Marta, que las tengo abandonadísimas, y muy lejos, una en Mallorca, la otra en la Calle Arenal, de las que aprendí cada segundo, no sólo de trabajo, también de vida; y mis tías cercanas MamáMer y MamaMon, que me cuidaron como si fuera un gatico pequeño en una noche lluviosa. Y los Álvarez, Yol y Fer. Yolanda y Fernando. Un Yin y un Yang con los que siempre me he divertido y con los que ahora siento no haber profundizado más. Y luego está Gemmita, que va sola, porque se merece una frase entera para ella sola: gracias por estar ahí, con tus postales, tus palabras y tus conversaciones. Y Pelayo y sus Besus, que llegó, se fue, y volvió como si no hubiesen pasado por él dos mudanzas y 12 ó 15 meses. Una gran persona feliz de la que aprender mucho. Menos trato tuve con mis últimas compañeras, Mer y María, la (otra) mamáMer y Maria Schneider, a las que tuve que decir que "me independizaba"...
Y así llegué a conocer a otra tropa a la que he frecuentado mucho últimamente. Hace un par de semanas celebré mi despedida del trabajo y pude estar reunido con gente magnífica, alguna de la cual me ha demostrado lo grande que pueden ser. Mis dos segundas madres adoptivas: María, mi nueva mejor amiga, que siempre, siempre, siempre, pero siempre siempre, está ahí. Bueno, siempre menos el día que tenía que contarle la decisión más importante de mi vida; y Vero, que siempre ha tenido un buen consejo de madre pensando en lo mejor para mí. Ambas, en cierta ocasión, me dijeron algo horrible, con la intención de ayudarme. En aquel momento lo detesté. Hoy lo agradezco. Mi pequeña Elena, que ya no es pequeña, es grande, enorme, y más que lo va a ser, y cuydas dudas me recuerdas a mí hace 5 años. Fer, alguien muy divertido, un gruñón que cuando tenga 70 años no sé yo dónde tendrá que meterse. Andrea, mi otro vecino, con el que quedo los domingos para "rastrear" sardinas, inteligente, divertido, un gran tipo. Andy, para el que no tengo adjetivos, puesto que es un gran showman que me enseñó que en esta vida se pueden tener muchas vidas.
No me olvido de grandes personas, como Blanca, mi mano derecha, mi mayor cómplice los últimos meses en el infierno, con la que espero seguir quedando a ver pelis frikies; Ale, esa niña pequeña que siempre tuvo un "post it" agradable para colgar en mi ordenador; Nacho, el gran caballero capaz de echar una mano allí donde había cualquier fuego; Mario, trabajador incansable, paciente y gran fumador; Hola Paola, de la que destaco solo una cosa, pero una cosa enorme: su sonrisa cada mañana; Ibay, sus apps del iPhone, sus consejos y sus palabras de ánimo; Nubes, cuyo pesimismo era entrañable hasta el punto de ver en ella algo familiar; Natacha y esas grandes noches de los jueves donde me sorprendió "lo payasa" que es; Levene, que espero que cumpla muy muy muy pronto sus propósitos; Jorge, quizás mi amigo más joven (y que mejor viste); Isa, que empezó siendo la persona que compartía nombre con mi hermana y terminó siendo la Campofrita con la que un trabajo asqueroso era divertido; Robert, al que era imposible pedirle un segundo, de lo atareado que está siempre, pero que siempre te lo daba; Patri, su pelo corto, sus zapatos de charol, sus películas frikies; Julia, mi último gran descubrimiento, lástima no haber compartido más tiempo con ella; Lorenzo, Paulo, Jon, Rochi, Al, Toni, Alexander... gente con la que viví menos intensamente los últimos meses, pero que estuvieron ahí. Y Lavin, a la que conocí hace 10 años en la facultad, volví a ver en mi primer trabajo y a la que realmente conocí en mi segundo trabajo, y que últimamente me invita a su casa a ver películas de miedo que no dan miedo. Dejo para el final a Lau, esa personita que siempre ha estado a mi izquierda, de la que he aprendido tanto, y que me ha ayudado tanto. No pude, y creo que nuca podré despedirme de ella.
Por último, con nombre propio se merece que mencione a Dacio y Fernando. Mis amigos de toda la vida. Los que estaban antes de venir a Madrid, cuando estaba a Madrid y que me han demostrado que estarán, sin duda alguna, cuando quiera volver de donde quiera volver. Son grandes, aunque estén lejos y les vea poco. Les echo de menos.
He decidido escribir este larguísimo post para, dentro de unos meses, leerlo ya cordarme de todos ellos. Los que más los que menos, todos me han aportado algo, y por eso he querido referirme a ellos. Sé que es imposible que dentro de 6 meses siga teniendo el mismo recuerdo de todos ellos. Por eso quiero recordarlos así. Como los recuerdo ahora. Mi memoria selectiva ya se encargará del resto...
Os echaré de menos...
2 de noviembre de 2011
(Antes de empezar a escribir, siento si este mensaje es demasiado largo).
Hace cinco años y medio cambié de ciudad, "abandoné" a mi familia, dejé el trabajo que llevaba haciendo toda mi vida (el de estudiante) y me vine a Madrid, a trabajar.
Mañana hago la mudanza.
Dejo los muebles en un trastero. Y me voy, durante un número indeterminado de meses, a conocer mundo. ¿Lo más próximo? Argentina. Salgo en 5 días. ¿Después? Casi a ciencia cierta, Chicago. ¿Entre medias? Quizás haga una escapada a Alemania...
De fuera de Madrid únicamente me traje un par de amigos. A algunos les he perdido la pista. A otros casi. Y otros se han convertido en mis mejores amigos. Estudié durante 5 años con David, Patri y Tania. David se esfuerza por ser un gran escritor maldito; y parece que no le va mal. Me alegré mucho cuando le publicaron su primera novela. Pero más aún cuando le publicaron el poemario que escribía y corregía durante nuestros viajes en bus a la facultad. Con Patri viví, de cerca, mis primeros meses en Madrid, cuando todo era nuevo, cuando todo era mágico. Luego las circunstancias nos separaron un poquito, y más tarde mucho más... aunque sigo viéndola siempre que voy a Barcelona, donde siempre aprendo algo nuevo. Lo último, lo sano que es hacerte tu propio pan en casa. Me alegra ver lo culoinquieto que es, y lo disconforme que está siempre con la vida. Es de la única forma que el mundo, que las personas, avanzan. Tania se ha convertido, poco a poco, en esa persona que tengo sentada delante de mí, fumando y tomando una Coca Cola Light, nojuzgándome. Sé que esa palabra no existe. Pero es que no sé cual es el verbo que explica lo contrario a juzgar. Tania se ha convertido en una gran amiga, que siempre está ahí, y que tan solo me echa en cara lo hermético que soy. Nunca le agradeceré lo mucho que ha hecho por mí. Entre otras cosas, presentarme a su novio, que ya no es su novio, es mi amigo, Quique, el que probablemente tenga el título de Persona más positiva del mundo (junto con mi amiga Itziar). Mi memoria selectiva no ha olvidado, sin embargo, el momento en que le conocí, que me cayó fatal. Ahora es la persona que no duda en levantar el teléfono para quedar, o aquel que no duda en prestarme cualquier cosa que necesite.
Algunos de ellos han tenido la suerte de conocer a algunos de otros amigos míos. Amigos que tienen escasamente 5 años de amistad, pero por los que podría apostar mi brazo. Son los que nos llamamos exbecarios, a los que conocí al entrar a trabajar, y a los que no he dejado de ver. Por orden alfabético, tengo que empezar a hablar de Ana. Da la casualidad de que tenía un pacto con Ana por el cual si llegábamos solteros a los 40 nos fugábamos juntos a Australia a montar un restaurante Español. Por diversos motivos... dudo que eso vaya a ocurrir. Lo que sí tengo claro es que veré a Ana dentro de un mes, a mi vuelta de Argentina, dentro de 40 días, en el Simulacro de las Campanadas; en 2 meses, esquiando; en Marzo, cuando me visite en Chicago... Y no puedo estar más contento. Es, quizás, la persona con la que más puedo quedar a solas y con la que siempre tengo de qué hablar. Nunca me aburre, ni sus teorías sobre hombres y mujeres; ni sus planes de futuro; ni sus historias. Itzi es mi niña pequeña, mi vecina, la niña vasca, la Persona más Positiva del Mundo (junto con Quique), mi arbol de manzanas rojas, mi contable, mi hombro, mi ilustradora favorita. El verano pasado llegué a tener un nivel de complicidad con ella que creí que era imposible tenerlo con alguien. Alguien que sé que siempre estará ahí, cerquita. Sonia es la chica que menos pegaba con nosotros cuando empezamos a trabajar, porque había estudiado algo diferente, y ahí la ves, vengo de tomarme unas cervezas ahora mismo con ella. Me gusta mucho verla feliz, hablando de proyectos profesionales y de proyectos... personales. Muchas veces no nos hemos preguntado cosas por discreción. Sé que le va a ir muy bien todo, aunque no se lo pregunte, por discreción. Luego está Pay, que vive en su mundo, un mundo increíble, donde a todos nos encataría estar. Pero hay veces que el mundo gira tan rápido que salimos disparados. Y Kenny, con sus cosas, su trabajo de mierda, su sueldo de mierda, su piso de mierda... pero que siempre te recibe con una sonrisa... y un puntapié... pero todo se le perdona.
A través de ellos conocí a Paula Defequer, la persona más divertida del mundo, una gran persona, sin duda. Y a otra Paula, un pequeño perro gruñón con muy mal despertar que dan ganas de abrazar continuamente. Espero que sus planes de futuro se cumplan y todo le vaya muy bien. Sé, de buena titna, que es alguien tremendamente buena en su trabajo.
Y así llegamos a otras personas que conocí en mi primer trabajo, y que han conformado los sábados, algún domingo, algún que otro viernes, y muuuuuchos jueves de mi vida. Por encima de todos, Mariano, que espero que nunca me deje de llamar, de escribir, de whatsappear, porque lo necesito ahí, al pie del cañón, siempre dispuesto a beber unas cervezas conmigo. Y Marcos, el entrañable Marcos, al que tengo más perdido, pero con el que es un placer quedar, y hablar. Con pocas personas recuerdo haber tenido conversaciones más profundas, de borrachera, que con él, aunque él no se acuerde... Mis (primeras) mamás (adoptivas) Lina y Marta, que las tengo abandonadísimas, y muy lejos, una en Mallorca, la otra en la Calle Arenal, de las que aprendí cada segundo, no sólo de trabajo, también de vida; y mis tías cercanas MamáMer y MamaMon, que me cuidaron como si fuera un gatico pequeño en una noche lluviosa. Y los Álvarez, Yol y Fer. Yolanda y Fernando. Un Yin y un Yang con los que siempre me he divertido y con los que ahora siento no haber profundizado más. Y luego está Gemmita, que va sola, porque se merece una frase entera para ella sola: gracias por estar ahí, con tus postales, tus palabras y tus conversaciones. Y Pelayo y sus Besus, que llegó, se fue, y volvió como si no hubiesen pasado por él dos mudanzas y 12 ó 15 meses. Una gran persona feliz de la que aprender mucho. Menos trato tuve con mis últimas compañeras, Mer y María, la (otra) mamáMer y Maria Schneider, a las que tuve que decir que "me independizaba"...
Y así llegué a conocer a otra tropa a la que he frecuentado mucho últimamente. Hace un par de semanas celebré mi despedida del trabajo y pude estar reunido con gente magnífica, alguna de la cual me ha demostrado lo grande que pueden ser. Mis dos segundas madres adoptivas: María, mi nueva mejor amiga, que siempre, siempre, siempre, pero siempre siempre, está ahí. Bueno, siempre menos el día que tenía que contarle la decisión más importante de mi vida; y Vero, que siempre ha tenido un buen consejo de madre pensando en lo mejor para mí. Ambas, en cierta ocasión, me dijeron algo horrible, con la intención de ayudarme. En aquel momento lo detesté. Hoy lo agradezco. Mi pequeña Elena, que ya no es pequeña, es grande, enorme, y más que lo va a ser, y cuydas dudas me recuerdas a mí hace 5 años. Fer, alguien muy divertido, un gruñón que cuando tenga 70 años no sé yo dónde tendrá que meterse. Andrea, mi otro vecino, con el que quedo los domingos para "rastrear" sardinas, inteligente, divertido, un gran tipo. Andy, para el que no tengo adjetivos, puesto que es un gran showman que me enseñó que en esta vida se pueden tener muchas vidas.
No me olvido de grandes personas, como Blanca, mi mano derecha, mi mayor cómplice los últimos meses en el infierno, con la que espero seguir quedando a ver pelis frikies; Ale, esa niña pequeña que siempre tuvo un "post it" agradable para colgar en mi ordenador; Nacho, el gran caballero capaz de echar una mano allí donde había cualquier fuego; Mario, trabajador incansable, paciente y gran fumador; Hola Paola, de la que destaco solo una cosa, pero una cosa enorme: su sonrisa cada mañana; Ibay, sus apps del iPhone, sus consejos y sus palabras de ánimo; Nubes, cuyo pesimismo era entrañable hasta el punto de ver en ella algo familiar; Natacha y esas grandes noches de los jueves donde me sorprendió "lo payasa" que es; Levene, que espero que cumpla muy muy muy pronto sus propósitos; Jorge, quizás mi amigo más joven (y que mejor viste); Isa, que empezó siendo la persona que compartía nombre con mi hermana y terminó siendo la Campofrita con la que un trabajo asqueroso era divertido; Robert, al que era imposible pedirle un segundo, de lo atareado que está siempre, pero que siempre te lo daba; Patri, su pelo corto, sus zapatos de charol, sus películas frikies; Julia, mi último gran descubrimiento, lástima no haber compartido más tiempo con ella; Lorenzo, Paulo, Jon, Rochi, Al, Toni, Alexander... gente con la que viví menos intensamente los últimos meses, pero que estuvieron ahí. Y Lavin, a la que conocí hace 10 años en la facultad, volví a ver en mi primer trabajo y a la que realmente conocí en mi segundo trabajo, y que últimamente me invita a su casa a ver películas de miedo que no dan miedo. Dejo para el final a Lau, esa personita que siempre ha estado a mi izquierda, de la que he aprendido tanto, y que me ha ayudado tanto. No pude, y creo que nuca podré despedirme de ella.
Por último, con nombre propio se merece que mencione a Dacio y Fernando. Mis amigos de toda la vida. Los que estaban antes de venir a Madrid, cuando estaba a Madrid y que me han demostrado que estarán, sin duda alguna, cuando quiera volver de donde quiera volver. Son grandes, aunque estén lejos y les vea poco. Les echo de menos.
He decidido escribir este larguísimo post para, dentro de unos meses, leerlo ya cordarme de todos ellos. Los que más los que menos, todos me han aportado algo, y por eso he querido referirme a ellos. Sé que es imposible que dentro de 6 meses siga teniendo el mismo recuerdo de todos ellos. Por eso quiero recordarlos así. Como los recuerdo ahora. Mi memoria selectiva ya se encargará del resto...
Os echaré de menos...
Un trabajo así / 21 de octubre de 2011
(Probablemente este post no respete el diseño habitual del resto de post del blog. Se debe a que es el primer post escrito desde el iPhone)
Tras una semana sin trabajo sé qué quiero hacer el resto de mi vida aunque no sepa poner un nombre a este cargo.
Llevo 7 días dedicándome a leer, ver exposiciones, ver documentales, leer el periódico y la Wikipedia, yendo a un Festival de cine.
Y no he podido, pero me hubiera gustado, ir a El Ser Creativo; haber ido a un concierto anoche en Madrid; y haberme pasado por el Festival de Series que organizaba Canal +.
Creo que no se me escapa nada.
¿Alguien puede pagar a alguien para que se dedique a consumir cultura? No quiero ser un vividor el resto de mi vida, no me refiero a eso. He pensado en los comisarios que decidieron hacer la exposición sobre la cultura soviética de La Casa Encendida: tuvieron que destinar meses a estudiar antes de montar la exposición. Y he pensado en el periodista que este fin de semana escriba en el Dominical; o en aquel otro que trabaja en La 2 Noticias.
Tras una semana sin trabajo sé qué quiero hacer el resto de mi vida aunque no sepa poner un nombre a este cargo.
Llevo 7 días dedicándome a leer, ver exposiciones, ver documentales, leer el periódico y la Wikipedia, yendo a un Festival de cine.
Y no he podido, pero me hubiera gustado, ir a El Ser Creativo; haber ido a un concierto anoche en Madrid; y haberme pasado por el Festival de Series que organizaba Canal +.
Creo que no se me escapa nada.
¿Alguien puede pagar a alguien para que se dedique a consumir cultura? No quiero ser un vividor el resto de mi vida, no me refiero a eso. He pensado en los comisarios que decidieron hacer la exposición sobre la cultura soviética de La Casa Encendida: tuvieron que destinar meses a estudiar antes de montar la exposición. Y he pensado en el periodista que este fin de semana escriba en el Dominical; o en aquel otro que trabaja en La 2 Noticias.
La rutina de alguien sin rutina
18 de octubre de 2011
(dedicado a @tania_riera que me ha animado a escribir este post)
En dos días que llevo libre, he visto 2 exposiciones que estarán disponibles los próximos meses para todos los madrileños y todos aquellos que quieran acercarse a la capital.
La primera de ellas fue "La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia Soviétiva de 1917 a 1945". Creo que el título deja bastante claro a qué se dedica esta exposición celebrada hasta el 15 de enero en La Casa Encendida.

Siempre me han parecido entretenidas las exposiciones y actividades que hacen en esta casa vecina, porque, sin ser pretenciosas, esconden luego algunas cosas muy interesantes. En esta me encantó el acercamiento a la historia rusa de comienzos del siglo pasado que hace. Soy un inculto total de la historia bolchevique y he de reconocer que no distinguía un Lenin de un Trotsky de un Stalin.
Aparte, la exposición recoge un pequeño rincón para enseñar cómo hace 100 años un grupo de locos y soñadores intentaron innovar en transporte. Así, inventaron una especie de autobús, con forma y movimientos de serpiente, que se activaba gracias a los pedales que movían ¡¡¡todos!!! los que iban en él. O un aparato con un mecanismo de poleas extrañísimo, que permitía a las personas volar moviendo los brazos. Muy interesantes las maquetas que lo ilustran.
Y hoy, caminando por Gran Vía, he visto un edificio que siempre me ha encantado pero al que nunca había entrado. El que acoge el Instituto Cervantes, donde ondeaba una bandera donde se leía Gráfika. Interesante recopilación de trabajos de artistas que en el futuro serán el nombre de la cultura urbana española.
"La ciudad es su taller de inspiración y trabajo. " Me han gustado los graffitis, las tablas pintadas, algunas ilustraciones, y sobre todo un mural, el de entrada, de fotografías que así mismo formaban un hueco-figura.

18 de octubre de 2011
(dedicado a @tania_riera que me ha animado a escribir este post)
En dos días que llevo libre, he visto 2 exposiciones que estarán disponibles los próximos meses para todos los madrileños y todos aquellos que quieran acercarse a la capital.
La primera de ellas fue "La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia Soviétiva de 1917 a 1945". Creo que el título deja bastante claro a qué se dedica esta exposición celebrada hasta el 15 de enero en La Casa Encendida.

Siempre me han parecido entretenidas las exposiciones y actividades que hacen en esta casa vecina, porque, sin ser pretenciosas, esconden luego algunas cosas muy interesantes. En esta me encantó el acercamiento a la historia rusa de comienzos del siglo pasado que hace. Soy un inculto total de la historia bolchevique y he de reconocer que no distinguía un Lenin de un Trotsky de un Stalin.
Aparte, la exposición recoge un pequeño rincón para enseñar cómo hace 100 años un grupo de locos y soñadores intentaron innovar en transporte. Así, inventaron una especie de autobús, con forma y movimientos de serpiente, que se activaba gracias a los pedales que movían ¡¡¡todos!!! los que iban en él. O un aparato con un mecanismo de poleas extrañísimo, que permitía a las personas volar moviendo los brazos. Muy interesantes las maquetas que lo ilustran.
Y hoy, caminando por Gran Vía, he visto un edificio que siempre me ha encantado pero al que nunca había entrado. El que acoge el Instituto Cervantes, donde ondeaba una bandera donde se leía Gráfika. Interesante recopilación de trabajos de artistas que en el futuro serán el nombre de la cultura urbana española.
"La ciudad es su taller de inspiración y trabajo. " Me han gustado los graffitis, las tablas pintadas, algunas ilustraciones, y sobre todo un mural, el de entrada, de fotografías que así mismo formaban un hueco-figura.

Nuevos Aires
17 de octubre de 2011
...Hizo de tripas corazón, y leyó todas las notas que sus amantes le habían escrito en los espejos de su casa con pintalabios. Y no lloró porque tiene los ojos secos, pero no paró de reir, a veces a carcajada limpia, al descubrir que la expresión más usada por casi todos era "no pierdas esa sonrisa". Presisamente esa sonrisa que él creía haberse mutilado hacía años, razón principal por la que no soportaba ver más a aquellas personas que continuamente le rodeaban.
La felicidad le embargó. Y fue en busca de nuevas personas con las que hablar sin poder ocultar su dentadura perfecta. Apostando por el miedo.
17 de octubre de 2011
...Hizo de tripas corazón, y leyó todas las notas que sus amantes le habían escrito en los espejos de su casa con pintalabios. Y no lloró porque tiene los ojos secos, pero no paró de reir, a veces a carcajada limpia, al descubrir que la expresión más usada por casi todos era "no pierdas esa sonrisa". Presisamente esa sonrisa que él creía haberse mutilado hacía años, razón principal por la que no soportaba ver más a aquellas personas que continuamente le rodeaban.
La felicidad le embargó. Y fue en busca de nuevas personas con las que hablar sin poder ocultar su dentadura perfecta. Apostando por el miedo.
Planes
9 de octubre de 2011
Planes a corto plazo:
- Escribir una entrada en el blog sobre mis planes a corto, medio y largo plazo.
- Fregar los platos, mientras escucho la banda sonora que Alberto Iglesias ha regalado a la película Los Abrazos rotos (y a todos nosotros).
- Tomar un vaso de leche.
- Recoger un poco las revistas, que tengo tiradas por el sofá y la mesa.
- Dormir.
Planes a medio plazo:
- Despedirme. De algunas personas con un hasta pronto. De otra con un adiós.
- Decir (y decírselo a la cara) lo que me gusta de mis compañeros.
- Llamar a mi casera para decirle que dejo el piso.
- Pasar a renovar mi DNI, que está maltrecho.
- Ir al Rastro. Y al Reina, que este año he incumplido mi costumbre y no he visto el Gernika.
- Dejar de pensar en el trabajo de una vez por todas.
- Decir a mis padres qué me ronda por la cabeza. Decirles que su hijo de (casi) 30 años les necesita cerca.
Planes a largo plazo:
- Pensar en mí. No en un escenario conmigo en el centro. Pensar en mí.
- Hacer entrevistas a mis abuelos y grabarlas con una cámara.
- Tener los ojos muy abiertos y la intención de aprender mucho, ahora que voy a Argentina.
- Aprender a usar la reflex. E inglés, de una vez por todas.
- Pensar a qué me podría decicar si no me dedico a lo mío.
- Conocer a alguien.
- Cuidar una planta. Y que no se me muera (aunque esto último sé que no se puede planificar. Bueno, quizás "conocer a alguien" tampoco puede planificarse).
9 de octubre de 2011
Planes a corto plazo:
- Escribir una entrada en el blog sobre mis planes a corto, medio y largo plazo.
- Fregar los platos, mientras escucho la banda sonora que Alberto Iglesias ha regalado a la película Los Abrazos rotos (y a todos nosotros).
- Tomar un vaso de leche.
- Recoger un poco las revistas, que tengo tiradas por el sofá y la mesa.
- Dormir.
Planes a medio plazo:
- Despedirme. De algunas personas con un hasta pronto. De otra con un adiós.
- Decir (y decírselo a la cara) lo que me gusta de mis compañeros.
- Llamar a mi casera para decirle que dejo el piso.
- Pasar a renovar mi DNI, que está maltrecho.
- Ir al Rastro. Y al Reina, que este año he incumplido mi costumbre y no he visto el Gernika.
- Dejar de pensar en el trabajo de una vez por todas.
- Decir a mis padres qué me ronda por la cabeza. Decirles que su hijo de (casi) 30 años les necesita cerca.
Planes a largo plazo:
- Pensar en mí. No en un escenario conmigo en el centro. Pensar en mí.
- Hacer entrevistas a mis abuelos y grabarlas con una cámara.
- Tener los ojos muy abiertos y la intención de aprender mucho, ahora que voy a Argentina.
- Aprender a usar la reflex. E inglés, de una vez por todas.
- Pensar a qué me podría decicar si no me dedico a lo mío.
- Conocer a alguien.
- Cuidar una planta. Y que no se me muera (aunque esto último sé que no se puede planificar. Bueno, quizás "conocer a alguien" tampoco puede planificarse).
Mi generación
9 de octubre de 2011
Nunca, hasta ahora, he creído en algo tan abstrascto, a la vez que idílico, como es una generación. Quizás es ahora, que quiero dar un giro de 180 grados a mi vida cuando quiero sentirme cercano a esas otras personas que rondan la treintena y a la que admiro. No me refiero a Messi. Me refiero a los siete primeros perroflautas que se sentaron en Sol y dijeron hasta aquí hemos llegado. Me refiero en aquel ingeniero que hace un par de días se ha marchado a Suecia a investigar. Y a aquella otra bióloga cuyo empeño en esta vida es que podamos respirar al abrir las ventanas.
Ahora lo veo más claro que nunca. No sé qué obsesión he tenido en ganar miles de euros al año cuando no los necesitaba. Querer tener una moto, un ordenador, un portatil, una cámara digital, otra reflex, otra de vídeo. Treinta pares de zapatillas. Poder llegar allí y pensar, a la vuelta, dónde ir para llegar más lejos.
Hace una semana invité a mi hermana y a mi prima a comer en Lavapiés. Estábamos esperando a que nos trajeran la comida, en la terraza del Fantástico, un hindú donde todo está riquísimo. Y se nos acercó una mujer, entre vagabunda y yonki, intentándonos vender libretas que hacía ella misma. Nos contó su historia. La típica. Y nos dijo que ella antes tenía un taller. De restauración de libros. A la mujer la interrumpian constantemente 2 niños guapísimos, hindúes, hijos del dueño del bar de al lado. Los niños querían que la mujer les regalara un par de libretas. Y ella, muy avergonzada, les decía que no podía, que eso era lo que le daba de comer. Que ya hacía 2 semanas les había regalado unas libretas.
No sé qué puedo hacer yo por mi generación. Lo que sé es que nada estaba haciendo hasta ahora, haciendo lo que hacía. Y que quiero cambiarlo.
Tengo un amigo que afortunadamente no lee este blog. Si lo leyese se reiría de mí, puesto que me conoce muy bien. Se reiría porque le divierte cómo se me llena la boca con ideales, muy de vez en cuando, los cuales nunca llevo a cabo. Me gustaría enseñarle este post dentro de unos años y que se sintiera orgulloso de mí.
Por cierto, mi amigo también es de mi generación. Aunque lo único que tenemos en común es nuestra amistad.
9 de octubre de 2011
Nunca, hasta ahora, he creído en algo tan abstrascto, a la vez que idílico, como es una generación. Quizás es ahora, que quiero dar un giro de 180 grados a mi vida cuando quiero sentirme cercano a esas otras personas que rondan la treintena y a la que admiro. No me refiero a Messi. Me refiero a los siete primeros perroflautas que se sentaron en Sol y dijeron hasta aquí hemos llegado. Me refiero en aquel ingeniero que hace un par de días se ha marchado a Suecia a investigar. Y a aquella otra bióloga cuyo empeño en esta vida es que podamos respirar al abrir las ventanas.
Ahora lo veo más claro que nunca. No sé qué obsesión he tenido en ganar miles de euros al año cuando no los necesitaba. Querer tener una moto, un ordenador, un portatil, una cámara digital, otra reflex, otra de vídeo. Treinta pares de zapatillas. Poder llegar allí y pensar, a la vuelta, dónde ir para llegar más lejos.
Hace una semana invité a mi hermana y a mi prima a comer en Lavapiés. Estábamos esperando a que nos trajeran la comida, en la terraza del Fantástico, un hindú donde todo está riquísimo. Y se nos acercó una mujer, entre vagabunda y yonki, intentándonos vender libretas que hacía ella misma. Nos contó su historia. La típica. Y nos dijo que ella antes tenía un taller. De restauración de libros. A la mujer la interrumpian constantemente 2 niños guapísimos, hindúes, hijos del dueño del bar de al lado. Los niños querían que la mujer les regalara un par de libretas. Y ella, muy avergonzada, les decía que no podía, que eso era lo que le daba de comer. Que ya hacía 2 semanas les había regalado unas libretas.
No sé qué puedo hacer yo por mi generación. Lo que sé es que nada estaba haciendo hasta ahora, haciendo lo que hacía. Y que quiero cambiarlo.
Tengo un amigo que afortunadamente no lee este blog. Si lo leyese se reiría de mí, puesto que me conoce muy bien. Se reiría porque le divierte cómo se me llena la boca con ideales, muy de vez en cuando, los cuales nunca llevo a cabo. Me gustaría enseñarle este post dentro de unos años y que se sintiera orgulloso de mí.
Por cierto, mi amigo también es de mi generación. Aunque lo único que tenemos en común es nuestra amistad.
Ahora que he decidido despedir a mi sastre...
23 de septiembre de 2011
Estoy a tres semanas de pegarme un tiro en la cabeza. Jaja. Es la hostia. Voy a intentar explicarme.
Estoy a tres semanas de perder de vista a un puñado de desgraciados que ahora solo se dedican a decir "joder, si yo pudiera, también lo hacía". Exactamente lo mismo que decía yo hace unos meses. Un puñado de desgraciados a los que, ahora mismo, veo más que a mi gato -que puede ser como tu pareja, tu hijo a tu padre...- y a los que voy a echar de menos más que a mi gato. Por supuesto.
Estoy a tres semanas de no saber qué hacer con mi vida. Lo cual, es la hostia. Nunca había estado ene sta situación. Para el que solo me conozca como "El último habitante del planeta" y no sepa ni mi primer (y auténtico) apellido, que sepa que esto "no me pega nada". A mí me pega tener todo atado y bien atado. Y ahora, lo único que sé a ciencia cierta es que no voy a tener que poner el despertador en un buen tiempo.
Estoy a tres semanas de dejar el trabajo. Por primera vez me siento un poco loco. Siento que he perdido un poco la cabeza. Voy a estar unos meses dando tumbos. No sé lo que es dar tumbos.
Ya os contaré.
23 de septiembre de 2011
Estoy a tres semanas de pegarme un tiro en la cabeza. Jaja. Es la hostia. Voy a intentar explicarme.
Estoy a tres semanas de perder de vista a un puñado de desgraciados que ahora solo se dedican a decir "joder, si yo pudiera, también lo hacía". Exactamente lo mismo que decía yo hace unos meses. Un puñado de desgraciados a los que, ahora mismo, veo más que a mi gato -que puede ser como tu pareja, tu hijo a tu padre...- y a los que voy a echar de menos más que a mi gato. Por supuesto.
Estoy a tres semanas de no saber qué hacer con mi vida. Lo cual, es la hostia. Nunca había estado ene sta situación. Para el que solo me conozca como "El último habitante del planeta" y no sepa ni mi primer (y auténtico) apellido, que sepa que esto "no me pega nada". A mí me pega tener todo atado y bien atado. Y ahora, lo único que sé a ciencia cierta es que no voy a tener que poner el despertador en un buen tiempo.
Estoy a tres semanas de dejar el trabajo. Por primera vez me siento un poco loco. Siento que he perdido un poco la cabeza. Voy a estar unos meses dando tumbos. No sé lo que es dar tumbos.
Ya os contaré.
Madrid Año Cero
18 de agosto de 2011
Lo que está ocurriendo últimamente en Madrid (también en otros lugares de España y de Europa, pero mucho más intenso -y más próximo- aquí) es digno de un post.
Gracias en gran parte a Twitter, sí esa herramienta maligna que hace movilizarse a los jóvenes, estamos viviendo un momento histórico. Recuerdo a mi prima contarme cómo vivió la famosa noche de los transistores (ella no lo llama 23F). Y hace años una profesora de Historia me dijo que en cuanto anunciaron que tiraban el Muro de Berlín, voló allí para vivirlo en primera persona.
En los últimos meses se han vivido en Madrid varios momentos que me han dejado bastante impresionado. Y lo que queda... En mayo (y hasta hace tan solo unos días), el 15M, un grupo pequeño en un inicio, mastodóntico poco más tarde (sí, gracias a las redes sociales), y muy debilitado (pero aún con presencia) al final, hablaban de una utopía que a mí, sinceramente, me emocionaba, y me hacía creer en mí mismo. Y en toda esa gente.
(Paréntesis para recomendar la lectura de "Indignaos" de Stephane Hessel. Breve y sencillo, nada de filosofía).
Ahora mismo, en este instante, hay una masa más o menos infurecida (hay de todo en la villa del señor), otra masa religiosa y orgullosa de su fe, y un grupo, entre medias, al parecer numerosísimo, que pretende mantener el orden. He leído que en Chueca se iba a reunir otro tanto para defender los derechos de los homosexuales.
Ayer hubo palos.
Al parecer hubo algunas personas (he visto un vídeo de un manifestante; y otro de un policía, que dan auténtica vergüenza) a las que no les bastó con las palabras.
He querido recalcar varias veces que estos días que vivimos han sido intensificados en gran medida a las redes sociales (en especial, a Twitter) porque creo que, por fin, parece que la gente hemos despertado, y nos atrevemos a hablar, a manifestar una opinión, sea cual sea. Estamos debatiendo.
Algunos creerán que son 7 perroflautas que no tienen dónde caerse muerto; que son unos frikis a los que les han lavado el cerebro; lo que ya no pueden decir es que los jóvenes estamos dormidos. Estas semanas, ya meses, España lo está demostrando. Para bien o para muy bien, estamos viviendo unas jornadas muy intensas, donde sería preferible que no "ganase" la fuerza, sino el discurso más coherente. Y que todos nos escuchásemos.
He de reconocer que me dan un poco de grima (y de miedo) los peregrinos que desde el lunes inundan el centro y los transportes en Madrid. Me dan pereza. No les entiendo. Es más, me dan lástima. Y no entiendo cómo un grupo de 30 portorriqueños se han gastado X para ver una silueta de color blanco a 500 metros y con 38 grados de temperatura.
Me cae mal la iglesia, muy mal. Y todo lo que hay a su alrededor me da rabia. Me jode que opinen de asuntos privados que no tendrían que interesarles. Que decidan si una mujer violada o que teme por el estado de su futuro bebé no puedo abortar. Que mantengan su rectitud con el tema del preservativo en África. Que sigan creyendo que hay un grupo de personas que están enfermas por sentirse atraídas por otras personas del mismo sexo (o mejor aún, no los vean como enfermos, pero mantengan que pueden vivir en sociedad mientras vivan en castidad).
Quizás haga un esfuerzo y yo también me siente un día de estos a hablar con un peregrino que quiera explicarme su forma de vida. Mientras no me dé respuestas de libro, todo irá bien.
18 de agosto de 2011
Lo que está ocurriendo últimamente en Madrid (también en otros lugares de España y de Europa, pero mucho más intenso -y más próximo- aquí) es digno de un post.
Gracias en gran parte a Twitter, sí esa herramienta maligna que hace movilizarse a los jóvenes, estamos viviendo un momento histórico. Recuerdo a mi prima contarme cómo vivió la famosa noche de los transistores (ella no lo llama 23F). Y hace años una profesora de Historia me dijo que en cuanto anunciaron que tiraban el Muro de Berlín, voló allí para vivirlo en primera persona.
En los últimos meses se han vivido en Madrid varios momentos que me han dejado bastante impresionado. Y lo que queda... En mayo (y hasta hace tan solo unos días), el 15M, un grupo pequeño en un inicio, mastodóntico poco más tarde (sí, gracias a las redes sociales), y muy debilitado (pero aún con presencia) al final, hablaban de una utopía que a mí, sinceramente, me emocionaba, y me hacía creer en mí mismo. Y en toda esa gente.
(Paréntesis para recomendar la lectura de "Indignaos" de Stephane Hessel. Breve y sencillo, nada de filosofía).
Ahora mismo, en este instante, hay una masa más o menos infurecida (hay de todo en la villa del señor), otra masa religiosa y orgullosa de su fe, y un grupo, entre medias, al parecer numerosísimo, que pretende mantener el orden. He leído que en Chueca se iba a reunir otro tanto para defender los derechos de los homosexuales.
Ayer hubo palos.
Al parecer hubo algunas personas (he visto un vídeo de un manifestante; y otro de un policía, que dan auténtica vergüenza) a las que no les bastó con las palabras.
He querido recalcar varias veces que estos días que vivimos han sido intensificados en gran medida a las redes sociales (en especial, a Twitter) porque creo que, por fin, parece que la gente hemos despertado, y nos atrevemos a hablar, a manifestar una opinión, sea cual sea. Estamos debatiendo.
Algunos creerán que son 7 perroflautas que no tienen dónde caerse muerto; que son unos frikis a los que les han lavado el cerebro; lo que ya no pueden decir es que los jóvenes estamos dormidos. Estas semanas, ya meses, España lo está demostrando. Para bien o para muy bien, estamos viviendo unas jornadas muy intensas, donde sería preferible que no "ganase" la fuerza, sino el discurso más coherente. Y que todos nos escuchásemos.
He de reconocer que me dan un poco de grima (y de miedo) los peregrinos que desde el lunes inundan el centro y los transportes en Madrid. Me dan pereza. No les entiendo. Es más, me dan lástima. Y no entiendo cómo un grupo de 30 portorriqueños se han gastado X para ver una silueta de color blanco a 500 metros y con 38 grados de temperatura.
Me cae mal la iglesia, muy mal. Y todo lo que hay a su alrededor me da rabia. Me jode que opinen de asuntos privados que no tendrían que interesarles. Que decidan si una mujer violada o que teme por el estado de su futuro bebé no puedo abortar. Que mantengan su rectitud con el tema del preservativo en África. Que sigan creyendo que hay un grupo de personas que están enfermas por sentirse atraídas por otras personas del mismo sexo (o mejor aún, no los vean como enfermos, pero mantengan que pueden vivir en sociedad mientras vivan en castidad).
Quizás haga un esfuerzo y yo también me siente un día de estos a hablar con un peregrino que quiera explicarme su forma de vida. Mientras no me dé respuestas de libro, todo irá bien.
...y parar.
9 de agosto de 2011
A 1.600 kilómetros por hora. Así cualquiera tiene vértigo. Aunque es fácil entrar en esta dinámica, apenas sí te das cuenta. Para mí, incluso, algunos días la tierra ha ido un poco más rápido. Lo noto cuando escribo y una mano va más rápida que la otra.
Poco a poco me he ido metiendo en una cueva, que ya desde fuera veía negra, y donde el silencio se ha ido apoderando de mí, mientras me dedicaba a subir por las paredes. He parado. He tenido que parar la tierra. Y aún así, sigo sintiendo el vértigo. Un gran vértigo que me hace feliz. Ahora sí.
9 de agosto de 2011
A 1.600 kilómetros por hora. Así cualquiera tiene vértigo. Aunque es fácil entrar en esta dinámica, apenas sí te das cuenta. Para mí, incluso, algunos días la tierra ha ido un poco más rápido. Lo noto cuando escribo y una mano va más rápida que la otra.
Poco a poco me he ido metiendo en una cueva, que ya desde fuera veía negra, y donde el silencio se ha ido apoderando de mí, mientras me dedicaba a subir por las paredes. He parado. He tenido que parar la tierra. Y aún así, sigo sintiendo el vértigo. Un gran vértigo que me hace feliz. Ahora sí.
Descansa ahora, descansa.
26 de Julio de 2011
El sábado por la noche murió uno de mis jefes. Era un hijo de puta despiadado, soberbio e insolente.
Como entenderéis, esta entrada no va a acabar con un "siempre se van los mejores".
Era un gordo bajito y calvo, que sin embargo hinchaba el pecho y levantaba muy muy alto la cabeza. Me lo cruzaba a diario por los pasillos, y no hacía el más ligero gesto por saludarme. Me miraba por encima del hombro, aunque su hombro estaba más o menos a la altura de mi codo... pero eso daba igual. Era una actitud, y en lo que consistía era en hacerme el desprecio, a mí y a 190 personas de las 200 que trabajamos junto a él.
Caminaba lento, a grandes zancadas, sin prisa, como si intentase hacer perdurar su presencia allí por donde pasase.
Su autoridad le llevó a comportarse con determinadas personas de mi oficina del modo más obsceno y asqueroso que he visto jamás. Alrededor de él, algunas chicas se comportaban como putitas a las que no les molestaba mover sus culos de camino a su despacho. Y así, año tras año, se hizo con un equipo de pelucas rubias platino que escondían un vacío donde había hasta eco. Nunca tuve trato con ninguna de estas chicas, pero me han hecho pasar algunos de mis peores momentos en mi trabajo, gracias, sin duda, a su falta de cerebro. Me las imaginé el sábado llorando sin lágrimas.
Me he tomado la libertad de hablar de esta persona, la cual, quede dicho, no significaba nadie en mi vida, porque el domingo, al enterarme de su fallecimiento, me impresioné y me dio cierta lástima. Sí, era un hijo de puta. Pero supongo que nadie merece morir de un infarto a mitad de su vida. Pues eso, que descanse en paz.
26 de Julio de 2011
El sábado por la noche murió uno de mis jefes. Era un hijo de puta despiadado, soberbio e insolente.
Como entenderéis, esta entrada no va a acabar con un "siempre se van los mejores".
Era un gordo bajito y calvo, que sin embargo hinchaba el pecho y levantaba muy muy alto la cabeza. Me lo cruzaba a diario por los pasillos, y no hacía el más ligero gesto por saludarme. Me miraba por encima del hombro, aunque su hombro estaba más o menos a la altura de mi codo... pero eso daba igual. Era una actitud, y en lo que consistía era en hacerme el desprecio, a mí y a 190 personas de las 200 que trabajamos junto a él.
Caminaba lento, a grandes zancadas, sin prisa, como si intentase hacer perdurar su presencia allí por donde pasase.
Su autoridad le llevó a comportarse con determinadas personas de mi oficina del modo más obsceno y asqueroso que he visto jamás. Alrededor de él, algunas chicas se comportaban como putitas a las que no les molestaba mover sus culos de camino a su despacho. Y así, año tras año, se hizo con un equipo de pelucas rubias platino que escondían un vacío donde había hasta eco. Nunca tuve trato con ninguna de estas chicas, pero me han hecho pasar algunos de mis peores momentos en mi trabajo, gracias, sin duda, a su falta de cerebro. Me las imaginé el sábado llorando sin lágrimas.
Me he tomado la libertad de hablar de esta persona, la cual, quede dicho, no significaba nadie en mi vida, porque el domingo, al enterarme de su fallecimiento, me impresioné y me dio cierta lástima. Sí, era un hijo de puta. Pero supongo que nadie merece morir de un infarto a mitad de su vida. Pues eso, que descanse en paz.
Everybody's gotta learn sometimes
4 de julio de 2011
A estas alturas, hay ya pocas cosas que me hagan reir. Hay un tipo en el twitter, muy bestia, que no piensa lo que dice, o quizás lo piensa mucho, que sí, ese me hace reir bastante. Y alguna otra cosa que leo por Internet y a falta de libro nuevo de Amelie Nothomb, poca cosa más de la que reir.
Estoy rodeado de gente triste. ¡Con lo que a mí me gusta reir! De gente que no sabe decir mas que cosas tristes, de echar pestes, con la esperanza de que les des la razón, eches pestes también, y montar un estercolero juntos. Yo es algo que tengo muy claro. Ayer me lo decía el novio de una amiga mía: "todos los pensamientos están interconectados. Esto incluye desde los más físicos hasta los más abstractos". Se refería a lo fácil que es que algo sea una mierda si todos decimos que es una mierda. Y nos damos la razón como locos. Cada vez va siendo más mierda.
Normalmente no hablo de estas cosas con gente. Mis múltiples personalidades hacen este estercolero ellos solitos dentro de mi cabeza. Yo intento detenerlos. Me daría de cabezazos si con ello consiguiera callarlos.
Otras personas parecen vivir en la oscuridad más profunda. En una contínua amargura. Llena de angustias, que parece que no les deja dormir por las noches. Debe ser jodido, no dormir a causa de las angustias. Yo últimamente duermo bien. Por eso me dan tanta pena estas personas. A la mañana siguiente no detectas que no hayan dormido por sus ojeras. Lo percibes por cómo hablan, por lo que piensan, y cómo lo dicen. Parecen estar enfadados con la humanidad.
Yo soy más de pensar en el karma. Sin saber muy bien en qué consiste, creo que me va a venir lo que ahora esté dando. Lo veo como el ojo por ojo, pero en versión positiva. O como el recoger lo plantado, pero sin que suene a materialista. Sencillamente creo que es más probable que me respondan con una sonrisa si en mi pregunta yo ya estaba sonriendo. Por esa razón pienso que debo de parecer idiota cuando sonrío a uno de estos amargados que me rodean. Deben de creer que soy imbecil.
Me cuesta cerrar esta entrada. La escribía como si fuera una especie de despedida o de epitafio final, antes de lo que creo, puede ser, otro giro más en mi vida. Ya he tenido otros, por los que he llegado a cambiar, incluso, el color de fondo de este blog. No sé qué va a venir. Pero sé que va a ser bueno para mí.
4 de julio de 2011
A estas alturas, hay ya pocas cosas que me hagan reir. Hay un tipo en el twitter, muy bestia, que no piensa lo que dice, o quizás lo piensa mucho, que sí, ese me hace reir bastante. Y alguna otra cosa que leo por Internet y a falta de libro nuevo de Amelie Nothomb, poca cosa más de la que reir.
Estoy rodeado de gente triste. ¡Con lo que a mí me gusta reir! De gente que no sabe decir mas que cosas tristes, de echar pestes, con la esperanza de que les des la razón, eches pestes también, y montar un estercolero juntos. Yo es algo que tengo muy claro. Ayer me lo decía el novio de una amiga mía: "todos los pensamientos están interconectados. Esto incluye desde los más físicos hasta los más abstractos". Se refería a lo fácil que es que algo sea una mierda si todos decimos que es una mierda. Y nos damos la razón como locos. Cada vez va siendo más mierda.
Normalmente no hablo de estas cosas con gente. Mis múltiples personalidades hacen este estercolero ellos solitos dentro de mi cabeza. Yo intento detenerlos. Me daría de cabezazos si con ello consiguiera callarlos.
Otras personas parecen vivir en la oscuridad más profunda. En una contínua amargura. Llena de angustias, que parece que no les deja dormir por las noches. Debe ser jodido, no dormir a causa de las angustias. Yo últimamente duermo bien. Por eso me dan tanta pena estas personas. A la mañana siguiente no detectas que no hayan dormido por sus ojeras. Lo percibes por cómo hablan, por lo que piensan, y cómo lo dicen. Parecen estar enfadados con la humanidad.
Yo soy más de pensar en el karma. Sin saber muy bien en qué consiste, creo que me va a venir lo que ahora esté dando. Lo veo como el ojo por ojo, pero en versión positiva. O como el recoger lo plantado, pero sin que suene a materialista. Sencillamente creo que es más probable que me respondan con una sonrisa si en mi pregunta yo ya estaba sonriendo. Por esa razón pienso que debo de parecer idiota cuando sonrío a uno de estos amargados que me rodean. Deben de creer que soy imbecil.
Me cuesta cerrar esta entrada. La escribía como si fuera una especie de despedida o de epitafio final, antes de lo que creo, puede ser, otro giro más en mi vida. Ya he tenido otros, por los que he llegado a cambiar, incluso, el color de fondo de este blog. No sé qué va a venir. Pero sé que va a ser bueno para mí.
Siempre he creído en la bondad de los desconocidos (o ¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este?)
3 de abril de 2011
- Dímelo...
Él seguía intentando meterle la lengua. Con una mano le sujetaba la cabeza. Con la otra, ya abanzaba hacia las bragas. Ella movía la cabeza. Parecía no importarle que la tocasen bajo las bragas, pero tenía claro que si giraba la cabeza derecha izquierda, impediría que la besaran.
- Dímelo. Dime que te gusto.
En una milésima de segundo cambió el verbo "querer" por "gustar". Él, sin embargo, callaba. Probablemente estaba demasiado colocado. La sugeraba mientras ella hacía todo lo posible por no cablarse el grifo en la espalda.
Levantó la cabeza. Él comenzó a morderle el cuello. Miró al techo. Aquel baño no era más limpio que el resto del bar. El techo estaba lleno de quemaduras de cigarros. No tenía claro si estaba en el baño de tíos o en el de tías. Lo que estaba claro es que estaba en el lugar equivocado.
3 de abril de 2011
- Dímelo...
Él seguía intentando meterle la lengua. Con una mano le sujetaba la cabeza. Con la otra, ya abanzaba hacia las bragas. Ella movía la cabeza. Parecía no importarle que la tocasen bajo las bragas, pero tenía claro que si giraba la cabeza derecha izquierda, impediría que la besaran.
- Dímelo. Dime que te gusto.
En una milésima de segundo cambió el verbo "querer" por "gustar". Él, sin embargo, callaba. Probablemente estaba demasiado colocado. La sugeraba mientras ella hacía todo lo posible por no cablarse el grifo en la espalda.
Levantó la cabeza. Él comenzó a morderle el cuello. Miró al techo. Aquel baño no era más limpio que el resto del bar. El techo estaba lleno de quemaduras de cigarros. No tenía claro si estaba en el baño de tíos o en el de tías. Lo que estaba claro es que estaba en el lugar equivocado.
Decir adiós
31 de marzo de 2011
Acabo de cumplir años. Estoy a menos de 365 días de cumplir los 30.
No sé si por eso, o por todo, por el día a día, o por la gente que me rodea, o por nada de esto, pero se me pasan por la cabeza mil razones por las que abandonar todo. Mil razones, además, muy coherentes. Con argumentaciones sensatas, al menos para mi sentido común, que a pesar de todo, intenta salir a flote y expresarse, pero sobre todo para mi honradez. Creo que estoy fallando a mis principios. Y estoy dejando, poco a poco, de ser humano.
Tengo una necesidad de normalizar mi vida. De restarle importancia. De tomar un vaso de leche con galletas todas las noches antes de ir a dormir. De imponerme los sábados como día de limpieza general, y los viernes ir al súper a comprar. Quiero quedar con mis amigos los jueves. Quiero volver a ser un ignorante, y volver a aprender. Quiero dejar de pensar que lo sé todo. Y volver a hacer las entradas del blog con una cabecera dibujada. Tener tiempo para hacer cosas que me gustan, y que no se me pase nunca más por la cabeza el volver a hacer un blog de color negro. Quiero volver a escribir con regularidad en el blog. Y contar las mismas historias que contaba hace 5 años (cuando inauguré el blog, con esta frase "lo más duro es darte cuenta de algo y saber que ya nada va a volver a ser lo mismo").
Y nada ha vuelto a ser lo mismo.
Necesito otros 180º.
31 de marzo de 2011
Acabo de cumplir años. Estoy a menos de 365 días de cumplir los 30.
No sé si por eso, o por todo, por el día a día, o por la gente que me rodea, o por nada de esto, pero se me pasan por la cabeza mil razones por las que abandonar todo. Mil razones, además, muy coherentes. Con argumentaciones sensatas, al menos para mi sentido común, que a pesar de todo, intenta salir a flote y expresarse, pero sobre todo para mi honradez. Creo que estoy fallando a mis principios. Y estoy dejando, poco a poco, de ser humano.
Tengo una necesidad de normalizar mi vida. De restarle importancia. De tomar un vaso de leche con galletas todas las noches antes de ir a dormir. De imponerme los sábados como día de limpieza general, y los viernes ir al súper a comprar. Quiero quedar con mis amigos los jueves. Quiero volver a ser un ignorante, y volver a aprender. Quiero dejar de pensar que lo sé todo. Y volver a hacer las entradas del blog con una cabecera dibujada. Tener tiempo para hacer cosas que me gustan, y que no se me pase nunca más por la cabeza el volver a hacer un blog de color negro. Quiero volver a escribir con regularidad en el blog. Y contar las mismas historias que contaba hace 5 años (cuando inauguré el blog, con esta frase "lo más duro es darte cuenta de algo y saber que ya nada va a volver a ser lo mismo").
Y nada ha vuelto a ser lo mismo.
Necesito otros 180º.
Gente maja
24 de febrero de 2011
Afortunadamente...
De entre los miles de amigos de tu Facebook, sumándolos a los tantos cientos de followers y algunos cuantos de tus amigos físicos (de esos que tienen piernas y se las puedes ver en 3 dimensiones), busca a alguno realmente majo. Alguno que, si de ti dependiera, Moliner hubiera incluido como ejemplo de majo. Gente maja. Gente que hagan lo que hagan, sabes que no lo hacen con mala intención. Que saben vivir la vida y saben hacersela vivir bien a los de su alrededor.
No sé tú. Pero yo tengo la fortuna de conocer a varias personas majas. Sí. Tengo gente maja. Y les he visto en más de una ocasión las piernas en 3 dimensiones.
Hoy he visto el portfolio profesional de una de estas personas majas. Entras en él y lo de que sea una gran profesional (lamentablemente) queda en segundo plano. Porque de lo que te das cuenta en un primer vistazo (afortunadamente) es de que no se puede ser más maja. Y si eso es lo que muestra en su portfolio profesional, no quiero imaginarme lo que mostraría en su portfolio personal. Obviamente (casi) todos los que tenemos la suerte de conocerla, sabemos que forma parte de ese pequeño grupo de gente maja.
Y en un día como el de hoy, en el que me ha dado la sensación de que todos mis amigos y conocidos estaban enfadados con el mundo, pienso si no sería mucho más sano parecernos a esta gente maja.
Afortunadamente... todos tenemos cerca gente realmente maja.
24 de febrero de 2011
Afortunadamente...
De entre los miles de amigos de tu Facebook, sumándolos a los tantos cientos de followers y algunos cuantos de tus amigos físicos (de esos que tienen piernas y se las puedes ver en 3 dimensiones), busca a alguno realmente majo. Alguno que, si de ti dependiera, Moliner hubiera incluido como ejemplo de majo. Gente maja. Gente que hagan lo que hagan, sabes que no lo hacen con mala intención. Que saben vivir la vida y saben hacersela vivir bien a los de su alrededor.
No sé tú. Pero yo tengo la fortuna de conocer a varias personas majas. Sí. Tengo gente maja. Y les he visto en más de una ocasión las piernas en 3 dimensiones.
Hoy he visto el portfolio profesional de una de estas personas majas. Entras en él y lo de que sea una gran profesional (lamentablemente) queda en segundo plano. Porque de lo que te das cuenta en un primer vistazo (afortunadamente) es de que no se puede ser más maja. Y si eso es lo que muestra en su portfolio profesional, no quiero imaginarme lo que mostraría en su portfolio personal. Obviamente (casi) todos los que tenemos la suerte de conocerla, sabemos que forma parte de ese pequeño grupo de gente maja.
Y en un día como el de hoy, en el que me ha dado la sensación de que todos mis amigos y conocidos estaban enfadados con el mundo, pienso si no sería mucho más sano parecernos a esta gente maja.
Afortunadamente... todos tenemos cerca gente realmente maja.
7 de enero de 2011
Mierda de propósitos de año nuevo
El año pasado, por medio de este blog, me dije que de nada servía hacer propósitos de año nuevo; que era mucho más saludable pensar en todas aquellas cosas que me habían ocurrido durante el año anterior. Una especie de recuento.
Días antes de acabar el año pasado, dedidí hacer propósitos de año nuevo. Cerraba un año increíble en muchos aspectos, y continuando con ese espíritu positivo me puse a pensar en las cosas que quería mejorar en este 2011.
Pues ha sido un error. Una mierda. Porque a 7 de enero ya he cumplido mis putos propósitos. Y me quedan por delante 358 días en los que no tengo que hacer otra cosa que mantenerlos. O sea: una mierda.
Mierda de propósitos de año nuevo
El año pasado, por medio de este blog, me dije que de nada servía hacer propósitos de año nuevo; que era mucho más saludable pensar en todas aquellas cosas que me habían ocurrido durante el año anterior. Una especie de recuento.
Días antes de acabar el año pasado, dedidí hacer propósitos de año nuevo. Cerraba un año increíble en muchos aspectos, y continuando con ese espíritu positivo me puse a pensar en las cosas que quería mejorar en este 2011.
Pues ha sido un error. Una mierda. Porque a 7 de enero ya he cumplido mis putos propósitos. Y me quedan por delante 358 días en los que no tengo que hacer otra cosa que mantenerlos. O sea: una mierda.
Algo que contar.
9 de noviembre de 2010.
Siempre he fantaseado con la idea de convertirme en escritor. El problema es que no tengo nada interesante que contar. Pienso en contar la historia de un escritor frustrado porque nunca ha tenido una buena idea. La mejor idea que ronda su cabeza es la de su lamentable vida. Casado desde hace años, su mujer es tan cínica que se ha inventado una extraña enfermedad para no tener que acostarse con él. Cuando, en realidad, lo que le pasa es que su marido le da asco. Algo físico. Pero también a nivel intelectual.
El escritor y la cínica son buenos amigos de otra pareja, Pablo, un aburrido funcionario que parece estar a punto de jubilarse, aunque cuente con tan solo treinta y pico años, y Carol, ama de casa, divorciada, y escéptica. A veces quedan los cuatro para escuchar música. O para tomar unas cervezas mientras hablan en parejas. Ellos de deporte y de trabajo. Ellas de otras mujeres.
En este punto siempre me quedo estancado. Y no sé qué más contar.
9 de noviembre de 2010.
Siempre he fantaseado con la idea de convertirme en escritor. El problema es que no tengo nada interesante que contar. Pienso en contar la historia de un escritor frustrado porque nunca ha tenido una buena idea. La mejor idea que ronda su cabeza es la de su lamentable vida. Casado desde hace años, su mujer es tan cínica que se ha inventado una extraña enfermedad para no tener que acostarse con él. Cuando, en realidad, lo que le pasa es que su marido le da asco. Algo físico. Pero también a nivel intelectual.
El escritor y la cínica son buenos amigos de otra pareja, Pablo, un aburrido funcionario que parece estar a punto de jubilarse, aunque cuente con tan solo treinta y pico años, y Carol, ama de casa, divorciada, y escéptica. A veces quedan los cuatro para escuchar música. O para tomar unas cervezas mientras hablan en parejas. Ellos de deporte y de trabajo. Ellas de otras mujeres.
En este punto siempre me quedo estancado. Y no sé qué más contar.

Últimamente estoy un poco bipolar. Creo que es por culpa del calor, que esto en octubre se me pasa... pero no sé. Cada vez me parezco más a mi gato, que igual me lame el brazo durante unos minutos para luego pasar a pegarme un bocao. Antes pensaba que era porque primero ablandaba lo que luego iba a morder. Pero ahora estoy seguro de que está, como yo, sufriendo el calor madrileño.
En mi caso no me enzarzo con los brazos de los viajeros del metro. Es más bien que cambio de humor constantemente. Un día estoy contento. Otro no tanto. Un día estoy de bromas. El siguiente escuchando Cat Power. En fin... que será el calor...
Aparte del calor, creo que estoy en un momento sin suficientes preocupaciones. Es decir, todo me va más o menos bien. Con lo cual, me invento problemas sobre los que pensar. Me gusta pensar. Y claro, algunos de esos problemas (¿pizza o ensalada?) los soluciono relativamente rápido. Otros (¿se lo digo o no se lo digo?)... me vuelven bipolar.
En fin... han dicho que a partir de mañana bajan las temperaturas unos 6 grados en toda España... podremos volver a respirar, entonces.

Hace un par de meses vino a visitarme mi prima de Alemania. Bueno. Vino a un concierto. Y de paso me hizo una visita. Era la primera vez que venía a Madrid. Nunca ha estado en Berlín. Es una enamorada de Barcelona. Y ha recorrido algunas de las grandes ciudades del mundo.Le sorprendieron varias cosas. La cantidad de banderas de España que colgaban, no sólo en edificios institucionales; las terrazas inundando las aceras; las cuestas de Madrid; y la ausencia de edificios modernos. Modernos... o contemporáneos. Edificios que fuesen pero sobre todo pareciesen de este siglo. Le hablé de las 4 Torres, de la ampliación del Reina, de la Caja Mágica. Ella me habló del edificio de Endesa en Barcelona, al lado de la Torre Agbar; del Scoop Building y el Lloyd´s de Londres; del Pompidou y La Defense en Paris; de gran parte del centro de Berlín; Manhattan, Tokio, Bruselas...
Y me di cuenta de que Madrid no es nada arriesgada en cuanto a arquitectura se refiere. Incluso las 4 Torres son bastante planas (me maravilla el proyecto de Torre Signal que en unos años veremos en París), les cuesta integrarse dentro del paisaje (a diferencia del nuevo Barcelona que se alarga hacia el norte o de los alrededores de la Estación Victoria en Londres, con aire futurista).
Tengo muchas ganas de ver lo que se hace con la Operación Chamartín, tiene buena pinta. Y puede ser curioso ver finalizada la Ciudad de la Justicia. Me gusta Madrid mucho. Tendré paciencia.

Se me ha ocurrido mirar qué día fundé este blog, que cada vez tiene menos vida, está más muerto. El 24 de febrero de 2006 escribí una entrada muy breve que decía: "Lo más duro es darte cuenta de algo y saber que ya nada va a volver a ser lo mismo". Obviamente, estaba en otro momento de mi vida, mi blog era negro. Tenías ganas de contar cosas, de quejarme de cosas. Vivía en otra ciudad. Y ya pensaba en volar. No me imaginaba que tanto.
Éste se va a convertir, se ha convertido, en el comentario número 150. 150 historias en algo más de 4 años. Además, hay otras 15 ó 17 historias que nunca me he atrevido a publicar. Son las historias que reciben la etiqueta de "Borrador". Al principio no había ninguno. Cada vez hay más. Los releo ahora y me parecen demasiado cursis unos, demasiado fuerte otros. Y entiendo por qué no los publiqué en su día.
Uno de esos primeros borradores, titulado "Un mundo a su medida", fechado hace más de 2 años, arranca así: "Vivía, día tras día, sin sentir, ni miedo ni placer, solo". Está acompañado por una foto de un jardín zen. Mi último borrador es de anoche. Y no puedo transcribirlo por pudor.
La inspiración e imaginación del principio ha dejado paso a una fuerte instrospección que va quitándome capas y más capas hasta dejarme desnudo. Más de lo que me hubiese gustado. Fuera profundidad. Bienvenido el surrealismo. Necesito un giro. Este blog necesita un giro.
La vida es una mierda.No van y publican el pasado mes la primera novela de mi amigo David Refoyo, me la vuelvo a leer y me vuelve a dar el bajón...
El caso es que mi amigo, que desde que le conozco ha querido ser escritor, ha venido a vivir a Madrid, hace ya unos meses, y no hay manera de verle el pelo. Se le habrá subido la fama a la cabeza... No. No creo.
Pues lo dicho, que ando de bajón, que sólo tengo ganas de ir a matar a una puta a navajazos y mandar a mi jefe a la mierda. Esto último quizás lo tuviera en mente antes de releer 25 centímetros. Pero ahora... pues no sé, que me parece que me da todo un poco igual.
PD: Recomiendo a mis pocos, pero preciados lectores, "25 centímetros" de David Refoyo. Juro que no deprime. Y juro también que no va sobre Ramoncín. Bueno, un poco.

En unas semanas estaré a, aproximadamente, 11.274 km de donde estoy ahora mismo. Tardaré un día en llegar. Volaré a una altura inimaginable, hasta superar las nubes, desde donde pueda ver las ciudades, por muy grandes que sean, de un sólo vistazo.
Y allí, 11.274 km más al este, todo, en su esencia, seguirá siendo igual. Por mucho que crezcan estas ciudades hacia arriba. Por muchos kilómetros que se ganen al mar. Por muchos universos paralelos se inventen. Lo esencial seguirá siendo lo esencial.
Anoche reflexioné sobre algo que llevo experimentando mucho tiempo.Se trata de uno de los temas universales: las relaciones humanas. Y la función de dependencia, respeto y educación que se establece entre dos personas.
Lo que llevo experimentando desde hace mucho tiempo, y que no por ello me entra en la cabeza, es la capacidad que tienen ciertos individuos de suponer que te vas a comportar como ellos.
No como ellos esperan (igualmente grave). Sino como ellos.
No entiendo cómo una persona que me conoce mínimamente puede pensar que puedo odiar o envidiar.
Creo que nunca he odiado verdaderamente a nadie. En serio.
Odiaba cuando era crío. Pero no odiaba de verdad. No conocía el odio.
Ahora lo conozco porque lo veo dentro de algunas personas.
En cierto modo, la empatía (si se me permite la ironía) que tienen algunos hacia mí (por la que creen que me voy a comportar como ellos) la tengo yo hacia otras personas, de las que nunca pienso que puedan odiar.

El dolor es, quizás, uno de los asuntos más íntimos de este mundo.
Es íntimo porque nace dentro. En las entrañas -que suena muy literario, y queda muy bien escrito.
Es raro. Lo que voy a decir ahora. Pero veo el dolor como algo muy íntimo, que nace dentro, en las entrañas, y se hace más y más grande, ahí dentro, cuando no lo dejas salir. Pero siento la necesidad de que se quede ahí dentro. Hay veces que pienso que si dejara salirlo, si lo sacara, dejaría hueco dentro para volver a ocuparlo. Y que volvería a llenarse de dolor. Y que no podría soportarlo.

El último habitante del planeta, ese al que puedes reconocer por el globo de color verde que corona aproximadamente a un metro su cabeza, no es otro que aquel pobre camionero portugués que, con la única compañía de una voz radiofónica, a veces entrecortada, siempre femenina, cruza toda España, con origen gabacho y destino doméstico, feliz al ver luces en la oscuridad, preferentemente de neón.
Viaja sólo de noche, porque de ese modo se siente más último y más de este planeta. Aunque habitar, lo que se dice habitar, no ejerce mucho. Y sólo le entristece pasar por Madrid sin ver una puta luz, al rodearla bajo tierra, donde parece de día, dos metros a ras del suelo, desde su camión de ocho ruedas, dos de ellas de repuesto.
En ocasiones piensa en su padre. Otras canta o tararea. Algunas desearía llamar a la radio. Y contar que no puede más. Que quiere ver la luz, salir de aquel tunel donde se siente sin aire. Dejarse de metáforas, pues de nada sirven si habla en portugués a quien no le entiende.

...
- También ha tenido momentos muy buenos...
Dubitativo: - Si...
- Momentos magníficos. A pesar de todo. A pesar de todos. Tuvo momentos en los que era todo luz. Luz cegadora. Que no permitía ver más allá de tus pies.
Por momentos parece que va a llover. Continúa:
- La luz podría borrar en un santiamén las huellas creadas milésimas de segundos antes en la nieve, donde todo deja huella, pero donde todo, afortunadamente, desaparece. Desaparece la luz. Pero también desaparecen los momentos de oscuridad, esos que hacen daño. En los que la oscuridad se comía todo. Pero que te obligan a acercarte más y más. Llega un momento en el que parece que nada puede ser más negro y percibes que donde estabas era sólo gris muy oscuro... - Parece tomar aire, y sonríe - Pero... yo estaba diciendo que había momentos en los que todo fue bien, ¿verdad? Pues eso, que hubo momentos en los que creí haber encontrado la perfección.
Ya entonces, llovía sobre nosotros.

Es media noche, y en Madrid está cayendo el diluvio universal. De pequeño, me enseñaron que no tenía que ser literal a la hora de contar las cosas, pero que tenía que ser realista si pretendía ser creído. LLevo toda mi vida inventándome mi pasado, imaginándome mi futuro y viendo, desde una butaca, pasar mi presente cual película en un cine. A veces duele ver que a nadie le importa que todo sea mentira, mientras no des demasiados problemas.
La lluvia me da una tranquilidad que me cuesta explicar a la gente. Antes me esforzaba; ahora, simplemente, asiento cuando alguien dice lo mucho que odia que llueva. Sin embargo, me encanta quedarme a oscuras, en silencio, y mirar por la ventana. Mirar cómo cae la lluvia y escucharla. No pretendo inventarme una metáfora de lo que podría significar el caer de la lluvia. Sería absurdo, sobre todo porque es muchomás sencillo que eso. Sencillamente, me distrae. Quizás sea lo único que me permite vaciar mi mente por completo y quedarme plenamente a gusto.
No es porque haya terminado y no tenga nada más que contar, pero da la casualidad de que ha dejado de llover y ya sólo se escuchan los canalones, que, ahora sí, metafóricamente hablando, son como pequeños resúmenes de todo lo que has pensado durante el chaparrón.

He vuelto de las vacaciones dispuesto a hacer cosas. Por eso, voy a proponer a la gente que está a mi alrededor varias actividades. No hace falta carnet para pertenecer a ninguno de estos clubes. Ahí van las primeras ideas que pasan por mi cabeza.
Los lunes: la noche de los lunes es ideal para quedar a jugar a las cartas, o en su defecto, a las películas. El 4 es un número ideal para este tipo de quedadas. El mus el juego de cartas más idóneo.
Los martes: el martes se establece, desde ya, como día del club del lector. Número de participantes: infinito. La idea es quedar el primer martes de cada mes y proponer la lectura de un libro que nos haya gustado; tenermos un mes para leerlo. El primer martes del siguiente mes quedamos para comentarlo y decidir otro libro.
Los miércoles son, desde hace 2 años, el día del padel, así que este día está cogido.
Los jueves siguien siendo día del Cañismo salvaje, y la entrada es libre, por supuesto.
Los viernes pueden ser noche de bolos. Siempre he querido jugar a los bolos y muy pocas veces he podido hacerlo. ¡¡¡Quiero equipo fijo de bolos!!!
Los sábados están bien para seguir saliendo de fiesta.
Y propongo el domingo como el día de salir a ver Madrid. Por cierto, ¿algún madrileño se apunta a coger un guía que te cuente cosas de Madrid? Yo quiero...


(La foto superior, Tierra de Medem, y una mañana de mudanzas, inspiraron este relato).
- ¿Crees que, al fin, has encontrado a tu media naranja?
- ¿Lo dudas?
- No. Quiero decir. No dudo que yo la haya encontrado.
- ¿Entonces?
Me encojo de hombros y tuerzo un poco el labio: - No sé, que me ha resultado muy fácil encontrarte. Es sólo eso.
- La culpa la tiene la literatura, que siempre te ha contado que para encontrar al ser que te complemente tienes que sufrir. Pero ya ves... ha sido supersencillo.
Y cerró los ojos mientras yo miraba al techo... Pensé entonces en los billones de kilómetros con que cuenta el universo, universo negro, negro cósmico... y que rodeados como estábamos de cantidades sobrecogedoras de espacio y tiempo, hayamos tenido la suerte de caer el uno al lado del otro.

Tengo una amiga. Mi amiga me inspira un árbol verde lleno de manzanas. Será porque ella es muy vitalista. Y está en pleno proceso de maduración. Hay veces que algunas de sus manzanas tienen gusanos. Pero pronto, esas manzanas caen al suelo y se desintegran con el paso de los días. Lo normal es contemplar el manzano, que no es muy voluminoso, repleto de hojas verdes y de lustrosas manzanas. Me gusta escucharle. Y ver como lentamente, poquito a poco, crece. Y tiene más manzanas. Y es más y más verde.

Era una mezcla entre una película de David Lynch y el pasaje central de Sputnik, my love. En cualquier momento la noria parecía comenzar a andar, no sobre sí misma, sobre la playa, aplastando todo lo que se encontrase bajo su diámetro. Gordos, horteras, niños maleducados, puestos de perritos calientes, primeros bañistas y más gordos. Todo apestaba, y sin embargo, todo parecía tener su encanto. Decadente. Me gustan los sitios decadentes. Son grandes lugares de inspiración donde puedo sacar fotos sin detenerme demasiado. No hace falta pararse a pensar. El piano que suena de fondo te lo impide. De aquellas masas era el gran insecto, creo que llevo media vida huyendo*.

* Las dos estrofas finales son de Club de fans de John Boy, de Love of lesbian.

Nací en circunstancias inusuales. Nací árbol. Crecí y me reproduje como tal, y cual cucaracha, estoy haciendo todo lo posible por morir y desaparecer dignamente.
Por desgracia, ahora soy un tocón. No hay nada más triste que un tocón. Es la época, siempre sabemos que antes de que llegue la primavera algunos de nosotros caeremos de la manera más vil. Por si fuera poco, siempre quedará en nuestro lugar una señal mutilada que hará recordar al resto de árboles que ellos pueden ser los próximos.
Tocón es la palabra más desagradable e irónica del mundo. Dice la RAE (porque ahí donde me ves yo soy muy culto, tocón, pero culto) que un tocón es la parte del tronco que queda unida a la raíz cuando lo cortan por el pie. Y como segunda acepción dan la siguiente: Muy aficionado a tocar o sobar algo. Ridículo, ¿verdad?
Nací en circunstancias... que no recuerdo y muero poco a poco intentando olvidarme que un día tuve brazos que tocaban el viento.

(Del lat. deceptĭo, -ōnis).
1. f. Pesar causado por un desengaño.
2. f. engaño (‖ falta de verdad).

Se negaba a dejar de mirar por la ventana; seguía teniendo esperanza. La esperanza es incompatible con la decepción. La hace más y más grande. La traición se alimenta de estas palabras y deja un olor intenso y doloroso. Luego te abandona. Y todo se vuelve blanco y negro. Sobre todo los atardeceres.
Ya lo decía Gregor Samsa: "una reflexión bien meditada es mucho mejor que una decisión desesperada".


- ¿Cuándo has sido más feliz?
- Ahora.
- ¿ Y cuándo has sido menos feliz?
- Ahora
- ¿Qué te gusta más?
- ¿Qué me gusta más?
- Sí, dímelo.
- Los peces de colores, nadando. Las polaroid. El olor a café. Y el sabor. La arena de la playa; y el ruido del mar. En general, el mar. La nieve. Que llueva. Las piedras que te miran. Los rascacielos. Ver las nubes por encima. Y ver las ciudades debajo de las nubes. Los neones. Los libros. El olor a gasolina. Escribir. Imaginarme fotos. Las islas... podría seguir todo el día.
- Sigue todo el día...
NOTA: las siete primeras frases y la última se las dijeron, hace más de 10 años, el Conde Almásy y Katharine Clifton en una bañera.
Hoy miles de personas no han podido ir a trabajar.Hoy, los niños caminaban con pies de plomo.
Hoy, el malo de la película era el barrendero, cargado con grandes sacos de sal.
Hoy, los agentes de control no han podido hacer su trabajo y los parquímetros han descansado por un día.
Hoy la gente no miraba hacia adelante, miraba hacia arriba.
Hoy hemos vuelto a tener esperanza en las nuevas generaciones al comprobar que los parques estaban a rebosar de niños.
Hoy me he dado cuenta de que todo el mundo lleva una cámara de fotos encima.
Hoy todo el mundo estaba pendiente de la ventana.
Hoy he visto más cacas de perro que de costumbre.
Hoy no podré dormir con la persiana levantada de la claridad que entra por mi ventana.
Hoy no ha habido ataques en Gaza y el ejército israelí ha dado una tregua durante la que los niños palestinos han podido jugar a tirarse bolas de nieve.

Hace un par de horas que ha comenzado oficialmente el invierno. El otoño ha sido duro pero lleno de momentos intensos y satisfactorios. Bajo cero, hubo un día en que vi nevar y no pude más que acordarme de mis padres. Ayer ha vuelto a salir el sol, fue un día maravilloso que quiero volver a repetir.
Quizás me haya equivocado en muchas cosas, pero a estas alturas, desde esta torre, me da igual. Me gusta el vértigo que siento en estos momentos.
Hace aproximadamente un año pensé que estaba a punto de terminar el año más increíble de mi vida. Ahora sé que, aquel día, estaba equivocado. Esto va a más. No siento la necesidad de releer lo que acabo de escribir. Ver(con)tigo.
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